lunes, 16 de julio de 2018

Comida en La Almadraba de Navacerrada.

Hola a todos! Hoy os quiero contar uno de nuestros últimos descubrimientos. Seguro que os va a sorprender, ya que cuando te hablan de subir a comer a la Sierra en Madrid, piensas en buena carne al brasa, en cabrito, cordero, etc. Pues nada que ver, porque hemos comido un rico pescado como si estuviésemos en cualquier punto de las costas del sur, con sus pescados a la brasa, su fritura, etc.

Hemos subido a Navacerrada huyendo del calor de Madrid, que como sabéis a estas alturas de julio es bastante insoportable. Buscando un sitio dónde comer, vimos un sitio llamado La Almadraba, que recomendaban por su pescado, el mejor pescado de la Sierra. Y decidimos que éste era el sitio.





Reservamos antes de subir, ya que este pueblo siempre está lleno los fines de semana y para no tener problemas. Sorprende al entrar, ya que parece que estás en Andalucía y no en pleno centro de la península, por su decoración con macetas, mosaicos, etc. En el comedor hay un ventanal dónde se ve la parrilla dónde preparan los pescados a la brasa.





La carta como os decía, parece de cualquier restaurante de la costa de Andalucía, con buen atún, fritura, gambas, pescados a la brasa, arroces etc. La verdad es que no sabes que pedir, apetece todo!!


Nosotros nos decidimos por el Tartar de Atún, un plato que me encanta y de los que suelo pedir si lo veo en la carta de algún restaurante. Estaba muy bien aliñado y el atún de gran calidad.



Pedimos media ración de fritura de Boquerones Victorianos, que estaban en su punto y que como podéis ver, para ser media ración, no estaba nada mal.



Y como no, había que probar uno de los ricos pescados a la brasa y según recomendación del personal, nos decidimos por el Rodaballo. Me quedé con ganas de probar el rape, pero en otra ocasión será. Pues que deciros, espectacular, estaba delicioso!!



Para terminar un rico postre casero, de Tarta de manzana templada con helado de vainilla. Muy bueno también y del que no quedó nada de nada.



Como veis todo un descubrimiento en Navacerrada, yo pienso repetir cuando vuelva a subir a la Sierra. Además nos comentaron que tenían otro restaurante en Majadahonda, La Gabarra, que tendremos que probar alguno de esos sábados de mercadillo que tanto me gustan!

jueves, 12 de julio de 2018

De finde en Sevilla.

Hola a todos, hoy os voy a contar nuestra escapada a Sevilla, una ciudad que me encanta y a la que siempre es un placer volver, dar un paseo por sus calles y callejuelas, sentarse en sus plazas, disfrutar de sus bares y terrazas y ver sus monumentos. Un destino muy especial y que como siempre que voy, he disfrutado un montón. Para mi, una de las ciudades más bonitas de España y que no hay que dejar de visitar.



Llegamos el viernes y nos fuimos directos al hotel, el Hesperia Sevilla, un hotel bien situado cerquita del campo del Sevilla y en el que ya nos habíamos quedado en alguna otra ocasión. Con metro y autobús a la puerta, es una buena opción para alojarse en la capital hispalense.

Uno de los mejores planes en esta ciudad es disfrutar de sus bares y terrazas degustando ricas tapas. De los sitios que más me gustan para tapear en esta ciudad es el Trifón, que en realidad se llama la Flor de Toranzo, un lugar donde tomarte ricos montaditos, alguno de ellos tan original como el de anchoas con leche condensada. Todos buenísimos. Allí estuvimos el viernes por la noche antes de darnos un paseo por el Barrio de Santa Cruz, uno de los lugares más bonitos que visitar.





Otro de los placeres de esta ciudad es sentarte en una terraza a disfrutar de un rico desayuno. Así empezamos nuestro día el sábado, antes de comenzar a visitar la catedral y subir a la torre de la Giralda.



Habíamos sacado entradas por internet, y gracias a ello nos ahorramos la cola que rodeaba la catedral para entrar. Tras ver la tumba de Cristóbal Colón, la Inmaculada de Murillo o su impresionante altar Mayor, subimos a la Giralda. Unas vistas increíbles de toda la ciudad.








Tras un paseo por el Arenal, visitando la Torre del Oro y la Maestranza, nos dirigimos a Triana, uno de los barrios más bonitos de esta ciudad. Nuestra primera parada fue el mercado de Triana, justo nada más pasar el puente. Me encanta visitar los mercados de las ciudades que visito y esta vez no iba a ser la excepción. Buenos puestos en los que pudimos comprar algunas cosas para traernos como carne mechada o pringá.






Comimos en un clásico de esta ciudad, Riogrande, dónde comimos en su terraza con unas vistas impresionantes del río y del centro histórico de la ciudad.






No podíamos dejar de visitar la Capilla de los Marineros y a la Esperanza de Triana, una de las cosas que me encanta visitar siempre que voy a Sevilla.





Por la noche, nos dirigimos de nuevo a la zona de la catedral para cenar de tapas. Otro de mis imprescindibles en esta ciudad es un montadito de pringá en la Taberna Alvaro Peregil, es de las cosas que más deliciosas que existen!




Para el domingo habíamos dejado la visita a la impresionante Plaza de España y al Parque de María Luisa. Otra de las visitas imprescindibles en esta ciudad.





Tras otro paseo por el centro, teníamos claro que queríamos despedirnos con una rica comida. Estuvimos en la Plaza de la Alfalfa y allí comimos en la Bodega, un gran descubrimiento y al que seguro volveremos en otra visita. Estaba todo buenísmo!!









Y para acabar antes de volver, no podíamos dejar de pasar por la Campana, y degustar alguno de sus ricos postres. Uno de los lugares que no se pueden dejar de visitar en esta ciudad.



Como veis hemos paseado mucho y disfrutado de la rica comida de esta tierra. Como siempre un placer visitar esta ciudad a la que seguro que volveremos Espero que os haya gustado el post y os sirvan mis recomendaciones si la visitáis. Buen finde para todos!

martes, 12 de junio de 2018

Escapada de finde.

Hola a todos. Hoy os voy a contar nuestra escapada de hace unos fines de semana a la zona sur de Gredos y por el norte de Extremadura, por la comarca de la Vera y Plasencia. Teníamos ganas de visitar esta zona y desconectar durante el fin de semana.

Nuestra primera parada fue Candeleda, en la falda sur de Gredos en pleno valle del Tiétar. Un pueblo con mucho encanto y con paisajes increíbles, rodeado de ríos, gargantas y bosques al abrigo de la montaña y que destaca por su arquitectura y su gastronomía.




Merece la pena perderse por sus callejuelas estrechas y por su judería y contemplar las casas  entramadas, las construcciones típicas de la zona, con sus balcones de madera llenos de plantas y de flores, que hacen que el pueblo tenga un encanto especial.





Los alrededores también son espectaculares  y del pueblo parten varias rutas de senderismo. Nosotros estuvimos visitando y dando un paseo por el Santuario de Nuestra Señora de Chilla y sus alrededores, enclavado en la garganta de Chilla.






No podíamos dejar Candeleda sin disfrutar de la rica gastronomía de la zona. Comimos en el Restaurante Los Carreteros, en las afueras del pueblo, cerca del embalse de Rosarito. Pudimos disfrutar de unas ricas Patatas Revolconas, Cuchifrito y Ternera de Ávila. Todo buenísimo y un sitio muy recomendable si vas con niños, ya que cuenta con hinchables y zona infantil para los peques.





Al día siguiente dedicamos la mañana a visitar la comarca extremeña de la Vera, un lugar con muchísima historia y con lugares dónde disfrutar de la naturaleza. Nuestra primera parada fue en la Garganta del Diablo, una cascada espectacular y dónde sólo oyes el ruido del agua al caer. Imaginaros como estaba con lo que ha llovido.




Teníamos ganas de conocer alguno de los pueblos de esta comarca y uno de los más bonitos es sin duda Villanueva de la Vera, un pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico, con casas entramadas de madera, llenas de flores y por el que el agua corre por sus calles por pequeños canales. Muy recomendable dar un paseo por sus estrechas calles y su plaza mayor.




También estuvimos Jarandilla de la Vega, dónde estuvimos en el Castillo de los Condes de Oropesa, que hoy alberga el Parador y dónde se alojó Carlos V durante la construcción del Monasterio de Yuste. 





El tiempo no acompañaba y decidimos seguir hasta Plasencia para visitar la ciudad y comer antes de volver a Madrid. Plasencia es la capital del norte de Extremadura, ciudad monumental por excelencia dónde dentro de su muralla se puede disfrutar de numerosos monumentos llenos de historia.



A la hora de comer estuvimos comiendo en uno de los numerosos restaurantes en los soportales de la plaza, Español, dónde pudimos disfrutar de más platos típicos de la tierra, como las migas o la carne de cerdo ibérico.







Tras la comida y antes de volver a casa, estuvimos dando un paseo por todo el centro histórico, por su Plaza Mayor, viendo sus dos catedrales, su judería, el convento de Santo Domingo, convertido en Parador, su muralla, etc. Merece la pena visitar esta ciudad, está llena de historia en cada uno de sus rincones y tiene muchísimo ambiente. Habrá que repetir visita.









Espero que os haya gustado el post sobre nuestra escapada de finde, estuvo genial para recargar pilas y desconectar de la rutina. Un lugar dónde disfrutar de paisajes increíbles, rica gastronomía y respirar historia a cada paso. Hasta el próximo post.